jueves, 10 de diciembre de 2009

DISEÑO WEB - BIENVENIDOS

Cuando las ideas empiezan a crearse para luego ser plasmadas en la primera propuesta que será presentada al cliente, se marca el inicio de un proceso único donde cada elemento, trazo, textura, forma e imagen corre el riesgo de perder su naturaleza y trasladarse sin ningún reparo a ese gran cajón de creaciones y recuerdos que siempre hay en toda agencia. Cada cajón es particular, pero en el fondo guarda las mismas razones que hicieron que ese cajón se vaya llenado de a pocos. Los recuerdos son todas esas propuestas y alternativas numerosas que se sucedieron antes que el cliente apruebe la idea definitiva.Son muchos los esfuerzos que siempre rondan cerca de los oídos de los clientes para hacer que las ideas sobrevivan o por lo menos mantengan algún rastro de su esencia original. Sin embargo, cuando las ideas tienen del otro lado los gustos y preferencias de los clientes, se pueden transformar de a poco en algo quizás no esperado.
Enfrentarse a los gustos de quienes nos aprueban los presupuestos para emprender sus proyectos, genera el debate sobre si una propuesta debe basarse en preferencias personales o en funcionalidades y aciertos que reflejen la experiencia de las personas encargadas de realizar los diseños. ¿Hasta qué punto se debe ceder a los gustos de los clientes que muchas veces hacen que se minimice la optimización de las propuestas web?.
Nosotros sin duda preferimos que nuestro cajón de recuerdos se abra y se llene de experiencias y proyectos que funcionen y no tanto de preferencias o gustos que muchas veces debilitan las ideas.

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